Hace pocos días cuando
estaba de compras en una farmacia, y escuché varias veces la misma pregunta ¿Hay
acetaminofén? La repuesta fue siempre la misma, “no tenemos”. Seguidamente, una
de esas personas dijo la siguiente frase: “Es que ahora uno no se puede ni
quitar un dolor de cabeza”.
Pasan los días, semanas, meses
y los venezolanos seguimos de mal en peor. La crisis por la cual está
atravesando el sector salud se intensifica cada vez más. Observamos con
preocupación cómo millones de compatriotas tienen que deambular de farmacia en
farmacia, para poder conseguir desde las medicinas más simples hasta las más
complejas.
Los malestares, virus,
cuadros epidemiológicos, etc, atacan a los seres humanos sin distinguir
posición política, religiosa o social. Por ende, los venezolanos tenemos el pleno
derecho de exigirle al Estado, que atienda con inmediatez y seriedad ésta
situación, porque sin salud no hay vida.
La escasez de medicamentos
se ubica en 50%, con mayor acentuación para tratamientos de hipertensión,
diabetes, antirretrovirales, anticancerígenos y antibióticos. Cabe resaltar,
que poco más de tres millones y medio de venezolanos sufren de hipertensión y enfermedades
del corazón, siendo la principal causa de muerte diagnosticada en el país,
mientras que el cáncer ocupa el segundo peldaño, según números manejados por la
Red de Sociedades Científicas Médicas Venezolanas (RSCMV).
Los casos de chikungunya y
dengue continúan incrementándose, lo que nos obliga a ser extremadamente
precavidos tomando las medidas necesarias para evitar la propagación de plagas.
Voy a citar un ejemplo, y es que en el sector Los Cerezos de Puerto La Cruz,
hay muchísimos huecos en las vías repletos de agua de cloacas y lluvia, que ha
generado una proliferación bestial de zancudos. Pese a las denuncias hechas por
los vecinos, el gobierno municipal de Sotillo aún no ha dado respuesta. Lo
mismo está ocurriendo a lo largo y ancho del territorio nacional.
Por otra parte, es
repudiable el despido de Rayma Suprani del diario El Universal, por haber
publicado una caricatura relacionada con el tema salud. Lamentablemente, hay
que admitir que estamos en terapia intensiva porque en lugar de obtener soluciones,
el Gobierno siempre encuentra un chivo expiatorio para justificar su
incapacidad.
Al doctor Ángel Sarmiento,
actual director del Colegio de Médicos del estado Aragua, le fue dictada medida
privativa de libertad solicitada por el gobernador de esa entidad, porque
presuntamente “estaba encabezando una campaña de terrorismo”, cuando por el
contrario lo que hizo Sarmiento fue decretar estado de emergencia epidemiológica,
producto de las ocho muertes causadas por el virus chikungunya en el Hospital
Central de Maracay la semana pasada.
No es posible que en pleno
siglo XXI, estemos viviendo semejante situación comparable sólo con los países
más pobres de África. Espero que el Presidente pueda entender que la única
manera de corregir sus errores es justamente aceptando críticas. Es imposible
sacar adelante al país con esa actitud de mercenario, que ante la mínima queja
salen cabezas rodando. Las claves son diálogo y entendimiento para encontrar soluciones.
