martes, 30 de septiembre de 2014

Éxodo preocupante



La crisis económica, social y política que vivimos los venezolanos está más acentuada, y en lugar de obtener soluciones por parte del Gobierno Nacional, recibimos excusas baratas y repetidas que pretenden justificar la mediocridad e ineficiencia. Producto de ello, un alto porcentaje de la juventud venezolana está tomando la decisión de emigrar a otras latitudes en búsqueda de mejores oportunidades.
El venezolano no tenía la característica de ser emigrante, sin embargo, en los últimos años esa realidad ha cambiado drásticamente. Para que se tenga nada más una idea, en 1999 la cantidad de emigrantes se ubicó en 200 mil, mientras que hoy asciende a un aproximado de un millón 600 mil.
El 90%, de ese poco más de millón y medio de venezolanos que viven en el exterior, son profesionales. 40% cuentan con postgrados y maestrías, y 12% con doctorados, estos datos han sido aportados por Tomás Páez, sociólogo y profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV) en un estudio realizado recientemente. Además, Páez asegura que el 96% no tienen intenciones de regresar, uno de cada 10 venezolanos se encuentra buscando información para irse, y tres de cada 10 compatriotas tienen familiares en otros países.
Son cifras que alarman, y que continúan lamentablemente “in crescendo”. El aeropuerto Internacional Simón Bolívar despide diariamente a cientos de venezolanos, en su mayoría jóvenes como ya he mencionado. Esta fuga de talentos es uno de los mayores daños que está sufriendo nuestro país, y más aún en estos tiempos de cólera que es cuando más ingenio necesitamos.
La inseguridad, las pocas oportunidades laborales, los bajos sueldos son los motivos principales que alimentan el éxodo de jóvenes. Y es que la mayoría de las víctimas de los homicidios cometidos en Venezuela, son personas con edades comprendidas entre 17 y 35 años. Por otra parte, la frustración de los recién graduados es palpable, ya que se les hace cuesta arriba conseguir trabajo en sus especialidades, y por ende tienen que dedicarse a otras tareas que no tienen relación con lo que estudiaron, y además los sueldos no alcanzan para cubrir las necesidades básicas.
Incluso para un joven que se encuentre trabajando y percibiendo un sueldo equivalente a cinco salarios mínimos (poco más de 20 mil Bs.F), le costaría muchísimo poder comprar un carro del año, en primer lugar porque no hay, y en segundo porque los precios son astronómicos. Y si de adquirir una vivienda se tratase sería imposible.
El Gobierno Nacional está en el deber de poner en marcha un plan serio y complejo, que atienda estas realidades. Un Plan del Primer Empleo, que dignifique los salarios y se ajuste a las realidades cambiarias. Hagamos esta simple comparación con un país latinoamericano que se encuentra prácticamente en default económico como lo es Argentina, y es que un trabajador de cualquier establecimiento comercial percibe 500 dólares mensuales, es decir, 48 mil Bs.F (haciendo la equivalencia al dólar paralelo) lo cual es igual a 10 remuneraciones venezolanas.
A pesar de éste cúmulo de problemas, los que continuamos en el país debemos seguir luchando. Ese lema de que Venezuela está en su final, es falso mis estimados compatriotas porque ninguna nación ha desaparecido del globo terráqueo por más problemas que se presenten. Vamos a fijarnos en los ejemplos de Alemania y Japón de la Segunda Guerra Mundial, que fueron destrozados y pocos años después se convirtieron en superpotencias. Sin ir muy lejos, Panamá salió hace 25 años de una dictadura terrible como la de Manuel Antonio Noriega, y hoy día es un país de progreso. Hagamos posible que nuestros seres queridos que decidieron irse por motivos entendibles, vuelvan pronto a su tierra amada, porque sin duda alguna como Venezuela no hay dos.  




lunes, 29 de septiembre de 2014

Conclusiones de Cien Años de Soledad



Gabriel García Márquez no ganó el premio Nobel de Literatura por obra y gracia del Espíritu Santo. “Cien Años de Soledad”, es LA NOVELA en todo el sentido estricto de la palabra, pues los elementos literarios que contiene son de los más ricos dentro de la lengua española.
Marcó un antes y un después en la literatura hispánica. Pudiera decir a nivel personal que “Cien Años de Soledad”, representa dentro del contexto estrictamente literario, algo así como el descubrimiento del “Nuevo Mundo”. Cabe destacar que ese símil, no lo hago desde el punto pragmático. Entiéndase bien que no es desde ese punto de vista, más bien sería desde la óptica de valorar a las civilizaciones pre-colombinas por lo maravillosa que fueron en el arte, ciencia, astronomía, ingeniería, gastronomía, entre muchos otros aspectos.
 Para citar un ejemplo, cuando Hernán Cortez arribó a México Tenochtitlán, se percató de que no existía una ciudad en Europa o Asia con características tan avanzadas. Acá pasa justamente lo mismo, pues “Cien Años de Soledad”, representa la novedad literaria en sí misma y marcó un estilo, no sólo para la literatura latinoamericana, sino para la hispánica en general. Representa ese “Nuevo Mundo”, liberado de toda la carga que representaron los estilos hispánicos precedentes.
El realismo mágico que Gabo refleja en CAS, es autentico innovador, y además contiene mensajes ocultos que un buen lector podrá descifrar. Eso dependerá en gran medida del nivel de compenetración que desarrolle el lector, por lo tanto, recomiendo que aquellas personas que tengan la disposición de iniciar la obra, no lo hagan a la ligera ni por salir del paso, pues el efecto que puede generar el hábito de leer por leer, sería aburrimiento y desazón.
Para poder compenetrarse con CAS, hay que ser un habitante más de Macondo, y además recrear todas y cada una de las características tanto físicas como humanas que Gabo plasma omniscientemente. Es imaginarse a Macondo cuando era solo monte y culebra, es vivir en Macondo cuando empiezan a construirse las primeras casas, es vivir en Macondo cuando se instala su primer gobierno, es vivir en Macondo cuando arribó la compañía bananera, y así sucesivamente.
CAS es una obra tan rica, que sería imposible poder explicar mediante un ensayo todas las complejidades que nos ofrece. Nutre desde el punto de vista del enriquecimiento del lenguaje, por la cantidad de palabras que se manejan dentro de la misma. Tuve la oportunidad de leerla con un glosario de términos que incluía la edición publicada por la Real Academia Española en 2007, y eso me sirvió de ayuda para entender palabras que lógicamente por la diferencias lingüísticas naturales que existen en las diversas regiones que tienen como lengua madre el muy complejo idioma español, así como también palabras que no son comunes en el parlar diario.
Contenido ideológico
Gabriel García Márquez fue un hombre de izquierda toda su vida, y lo refleja diáfanamente en CAS. Escrita en la década de los 60, cuando el comunismo estaba en plena efervescencia, y el discurso antiimperialista era pronunciado por  líderes como el Che Guevara, Salvador Allende y Fidel Castro en América Latina. Gabo no iba a dejar pasar la oportunidad en su obra más importante de manifestar su posición política.
Ubicado en plena selva, Macondo tenía un altísimo potencial por sus características naturales para el cultivo de bananos, y aunque ninguno de sus habitantes le daba mayor importancia, sucedió que un “gringo” llamado Jack Brown que estaba de visita en casa de los Buendía probó una banana y quedó cautivado. Luego hizo todos los estudios de campo, y decidió invertir dinero y tiempo para el cultivo masivo de la fruta tropical. Es así como llegan los “gringos” al pueblo e instalan su empresa, con avanzadas maquinarias y contratan a sus habitantes para pagarles migajas y explotarlos, mientras ellos se enriquecen.
Gabo dejo ver claramente mediante la compañía bananera en Macondo, los abusos cometidos por los gringos (imperialistas) amparados por el propio Gobierno, hasta el punto de que justamente los trabajadores de la compañía crean un sindicato para defender sus derechos laborales, y son asesinados unos 3 mil de ellos, y posteriormente enviados los cadáveres en ferrocarril al mar. Luego, de un solo plumazo se borra ese episodio mediante la manipulación.
El capitalismo salvaje es claramente evidenciado en un Macondo que había sufrido una metamorfosis violenta, pasando de ser un poblado tranquilo con pocos habitantes, a crecer rápidamente siendo en términos prácticos colonizado con el consentimiento de un Gobierno complaciente con los gringos. Una realidad que García Márquez como profundo crítico de la situación que América Latina en general que fue en su vida, no vaciló en plasmar en su obra maestra.
Idiosincrasia 
Otra realidad latinoamericana que se pone de manifiesto en CAS es la ignorancia, que ha servido de instrumento para aquellos que gobiernan manejen a su antojo la sociedad. Entre conservadores y liberales, Colombia fue conducida por caudillos que rigieron el destino del país hasta no hace muchos años, cuando Álvaro Uribe rompió esa polarización. El coronel Aureliano Buendía, hijo del fundador de Macondo, fue liberal pero tuvo grandes contradicciones a la hora de conducirse políticamente, y lo que se puede concluir es que en la práctica él no sabía a qué bando realmente pertenecía.
La ignorancia ha servido como elemento fundamental para que los gobernantes hagan que los propios pueblos se enfrenten. Aureliano Buendía participó en 32 guerras y en realidad nunca supo el porqué, no hubo al final de sus motivaciones un razonamiento lógico para que se convirtiera en un coronel despiadado que incluso pensó en fusilar a su mano derecha Gerineldo Márquez. Finalmente, terminaría encerrado en un cuarto fundiendo monedas de oro para hacer caballitos que ni siquiera vendió.
El machismo es otro de los aspectos que se resalta en CAS. Los varones Buendía fueron mujeriegos empedernidos, para muestra los 17 hijos que tuvo con mujeres diferentes el coronel Aureliano Buendía, y las amantes que por lo general solían tener (aparte de sus esposas), las más prominentes Pilar Ternera y Petra Cotes. Las esposas conocían esa realidad, pero en ningún momento se inmutaron, por el contrario se dedicaban a ser amas de casa dedicadas a sus hijos y a servirles a sus maridos. 
Aunque en el presente ese particular ha cambiado considerablemente en comparación al momento de la primera publicación de CAS (1967), el machismo en nuestro subcontinente continúa siendo palpable, así existan presidentas como Cristina en Argentina, Dilma en Brasil, y Bachelet en Chile, queda un largo trecho para que sea erradicado por completo.
La soledad
Es el elemento humano predominante en la novela. Un pueblo que termina por hundirse en su misma soledad, y no por precisamente por la lluvia de poco más de cuatro años que azotó a Macondo. Todo se resume en las predicciones hechas es la pieza clave del rompecabezas, que es Melquiades. Sus pergaminos estaban escritos para que fueran descifrados por el último penúltimo Buendía (Aureliano Babilonia) quien justamente fuera el más ilustrado de las siete generaciones.       
Gabo combina tantos elementos, que los pergaminos dejan de tener importancia en cierto momento de la lectura, y se pueden considerar como banales. Sin embargo, es en los mensajes de Melquiades en donde se encuentra el Génesis pero a su vez el apocalipsis de una familia y de un pueblo. La falta de valores, el ocio, la vanidad, el conformismo son los causantes de la hecatombe de Macondo, que haciendo el símil con nuestra situación es lo que padecemos en América Latina.   
Legado
Finalmente concluyo expresando que haber leído CAS me ha enriquecido desde muchos puntos de vista, pero sobre todo como lector. Leer no es sólo comerse letra a letra un libro, es ir más allá de lo que puedes imaginar al momento de hacerlo. Es hallar en frases sencillas mensajes complejos. Es apreciar y disfrutar la literatura para así nutrirse y aportar justamente éste tipo de escritos que pueden servir de mucha ayuda para otros. García Márquez más que un escritor, siempre será un verdadero revolucionario de las ideas, y digo que será porque aunque haya fallecido, sus palabras y pensamientos continúan plasmados y más vivos que nunca en CAS y sus otras obras. 

martes, 23 de septiembre de 2014

La fe es unión



El Primer Mandamiento de la Biblia reza lo siguiente: “Amar a Dios sobre todas las cosas”, regla sagrada que irrespeta la casta oficial de forma grotesca y vulgar, al versionar a su manera el “Padre Nuestro” por el “Chávez nuestro”, sin importarles ese 90% de la población venezolana que se identifica con la religión católica.
La intención del Gobierno es continuar polarizando, y vaya que son maquiavélicos cuando pretender utilizar la fe como fin para justificar sus medios. Es difícil creer que esta estrategia les rinda frutos, ya que para la sociedad en general, la política y la religión no se deberían mezclar.
Los símbolos de cualquier credo tienen que ser respetados. Cualquier Gobierno del planeta, debería hacer el papel de catalizador para dirimir las controversias que existen entre unas y otras religiones, con la finalidad de unificar y no de fragmentar. El “divide y vencerás” de Nicolás Maquiavelo, es la receta favorita para los que han estado al mando del Poder en los últimos 15 años.
El Gobierno no sólo ha generado problemas con la Iglesia Católica, sino también con la Comunidad Judía, que a su vez ha sido víctima de ataques antisemitas en la sinagoga de Caracas. La posición política con respecto a los bombardeos que sufrió la Franja de Gaza por parte de Israel es respetable, pero cuando el Presidente Nicolás Maduro condena a los judíos en general, produce un efecto de malinterpretación en sus seguidores que proceden a agredir a inocentes, que nada tienen que ver con las decisiones de Netanyahu.
El culto a la personalidad ha sido utilizado como instrumento de manipulación política, para someter la voluntad de los pueblos a intereses particulares. En la extinta Unión Soviética, Stalin se benefició de la memoria de Lenin. Mao Zedong repitió la dosis en China apalancado en su propia figura, y en la actualidad hace lo propio Kim Jong-un en Corea del Norte. Todos los ejemplos citados corresponden a sistemas totalitarios, represivos y sin duda alguna genocidas.
Hay que respetar a las personas que admiran y consideran un gran líder a Hugo Chávez, y no pongo en duda esa realidad a pesar de las diferencias que tenga con esa corriente política. Sin embargo, repudio a aquellos burócratas que pretenden “endiosarlo”, sólo para seguir chupando la tética, mientras el pueblo padece todos los males que ya conocemos. Rechazo la intención que tienen de seguir dividiendo a un país que atraviesa por la peor crisis económica y social de su historia, y que necesita la UNIÓN de todos los sectores para poder salir del abismo en el cual estamos sumergidos. 
Concluyo con una frase de la oración que Jesús nos regaló a todos “El Padre Nuestro”. “Perdona nuestras ofensas, así como también nosotros perdonamos a lo que nos ofenden”. Es justamente lo que necesitamos, perdonar los errores de nuestros adversarios y corregir los propios, para empezar a consolidar el camino hacia la reconciliación nacional y transformar a Venezuela en un país próspero, donde todos convivamos a pesar de las diferencias que existan.  



lunes, 22 de septiembre de 2014

Las frases miserables



No dejan de sorprenderme los altos burócratas que operan dentro del Gobierno. La falta de ética, moral y honestidad asciende a niveles estratosféricos. Todas las semanas aparece por lo menos uno de estos personajes, expresando frases merecedoras de un primer lugar en el podio de “Los miserables”.
Víctor Hugo reflejó en su novela publicada en 1862, razonamientos profundos sobre la ética en la política, para que justamente los oprimidos tuvieran argumentos en la defensa de sus derechos y reivindicaciones en contra de los abusos cometidos por la alta jerarquía del Poder. La interpretación del término “miserable” desde el punto de vista “victorhugiano”, es aquella persona que se conduce con deshonestidad, inmoralidad, vanidad, cinismo, entre otros antivalores. 
Lo peor de todo es aprovecharse del nivel intelectual y sobre todo del Poder, para manipular a  los oprimidos en beneficio propio. Es una práctica que sin duda alguna ha ocurrido por los siglos de los siglos, pero en estos momentos es desarrollada a diestras y siniestras por una importante masa de funcionarios de un Gobierno que dice de la boca para afuera, ser  defensor de los pobres y desamparados.
Haré cita a la frase “miserable” de la semana, expresada el ministro de Educación y máximo representante de la Juventud del PSUV, Héctor Rodríguez: “En nuestro modelo lo más importante no es el dinero, es el ser humano”. Me hago la siguiente pregunta ¿Será que el cinismo de estos individuos no tiene límites?
El ministro Rodríguez no sólo se conforma con amenazar al pueblo humilde que aspira tener mejor calidad de vida, pues recordemos que hace poco también dijo: “No es que vamos a sacar a la gente de la pobreza para llevarlas a la clase media y que pretendan ser escuálidos”. Ahora trata de mentirle a la sociedad, con una expresión más falsa que el Bolívar “fuerte”.
Se nota que sobre todo a la casta oficialista no le importa el dinero. Nada más y nada menos que cuentan con vehículos blindados, con varios escoltas por cierto, con aviones y helicópteros privados, con mansiones dotadas de lujos comprados en su mayoría en el “Imperio norteamericano” con los dólares que le pertenecen al pueblo, cuentas multimillonarias en el extranjero que se siguen inflando, y dejan vacías las arcas de un país que atraviesa por la peor crisis económica y social de toda su historia.
No conforme, el Gobierno botarata regala miles de millones de dólares a  los Gobiernos de Cuba, Ecuador, Bolivia, Argentina, Nicaragua y al resto de sus compinches, para mantener a toda costa el Socialismo del Siglo XXI, mientras aquí padecemos la escasez más profunda de todos los tiempos, y la inseguridad más crítica del continente.
¿No les importa el dinero a los altos jerarcas? ¿Realmente están preocupados por el ser humano como dice Rodríguez? Saquen ustedes mismos sus propias conclusiones cuando vayan a comprar cualquier artículo que necesiten, y tengan que calarse una cola kilométrica. O cuando salga a la calle y tenga que ponerse al cuidado de Dios, porque se siente totalmente indefenso ante un hampa que continúa desangrando al país, y no paga por el mal que hace. Son sólo dos ejemplos y piense en los muchísimos otros males que padecemos, y lo que obtenemos es más indolencia por parte de los que están en el deber de garantizar el bienestar colectivo.