Gabriel
García Márquez no ganó el premio Nobel de Literatura por obra y gracia del
Espíritu Santo. “Cien Años de Soledad”, es LA
NOVELA en todo el sentido estricto de la palabra, pues los elementos
literarios que contiene son de los más ricos dentro de la lengua española.
Marcó
un antes y un después en la literatura hispánica. Pudiera decir a nivel personal
que “Cien Años de Soledad”, representa dentro del contexto estrictamente
literario, algo así como el descubrimiento del “Nuevo Mundo”. Cabe destacar que
ese símil, no lo hago desde el punto pragmático. Entiéndase bien que no es
desde ese punto de vista, más bien sería desde la óptica de valorar a las civilizaciones
pre-colombinas por lo maravillosa que fueron en el arte, ciencia, astronomía,
ingeniería, gastronomía, entre muchos otros aspectos.
Para citar un ejemplo, cuando Hernán Cortez
arribó a México Tenochtitlán, se percató de que no existía una ciudad en Europa
o Asia con características tan avanzadas. Acá pasa justamente lo mismo, pues
“Cien Años de Soledad”, representa la novedad literaria en sí misma y marcó un
estilo, no sólo para la literatura latinoamericana, sino para la hispánica en
general. Representa ese “Nuevo Mundo”, liberado de toda la carga que
representaron los estilos hispánicos precedentes.
El
realismo mágico que Gabo refleja en CAS,
es autentico innovador, y además contiene mensajes ocultos que un buen lector
podrá descifrar. Eso dependerá en gran medida del nivel de compenetración que
desarrolle el lector, por lo tanto, recomiendo que aquellas personas que tengan
la disposición de iniciar la obra, no lo hagan a la ligera ni por salir del
paso, pues el efecto que puede generar el hábito de leer por leer, sería
aburrimiento y desazón.
Para
poder compenetrarse con CAS, hay que
ser un habitante más de Macondo, y además recrear todas y cada una de las
características tanto físicas como humanas que Gabo plasma omniscientemente. Es
imaginarse a Macondo cuando era solo monte y culebra, es vivir en Macondo cuando
empiezan a construirse las primeras casas, es vivir en Macondo cuando se
instala su primer gobierno, es vivir en Macondo cuando arribó la compañía bananera,
y así sucesivamente.
CAS es una obra tan rica, que sería
imposible poder explicar mediante un ensayo todas las complejidades que nos
ofrece. Nutre desde el punto de vista del enriquecimiento del lenguaje, por la
cantidad de palabras que se manejan dentro de la misma. Tuve la oportunidad de
leerla con un glosario de términos que incluía la edición publicada por la Real
Academia Española en 2007, y eso me sirvió de ayuda para entender palabras que
lógicamente por la diferencias lingüísticas naturales que existen en las
diversas regiones que tienen como lengua madre el muy complejo idioma español,
así como también palabras que no son comunes en el parlar diario.
Contenido ideológico
Gabriel
García Márquez fue un hombre de izquierda toda su vida, y lo refleja
diáfanamente en CAS. Escrita en la
década de los 60, cuando el comunismo estaba en plena efervescencia, y el
discurso antiimperialista era pronunciado por líderes como el Che Guevara, Salvador Allende
y Fidel Castro en América Latina. Gabo no iba a dejar pasar la oportunidad en
su obra más importante de manifestar su posición política.
Ubicado
en plena selva, Macondo tenía un altísimo potencial por sus características
naturales para el cultivo de bananos, y aunque ninguno de sus habitantes le
daba mayor importancia, sucedió que un “gringo” llamado Jack Brown que estaba
de visita en casa de los Buendía probó una banana y quedó cautivado. Luego hizo
todos los estudios de campo, y decidió invertir dinero y tiempo para el cultivo
masivo de la fruta tropical. Es así como llegan los “gringos” al pueblo e
instalan su empresa, con avanzadas maquinarias y contratan a sus habitantes para
pagarles migajas y explotarlos, mientras ellos se enriquecen.
Gabo
dejo ver claramente mediante la compañía bananera en Macondo, los abusos
cometidos por los gringos (imperialistas) amparados por el propio Gobierno,
hasta el punto de que justamente los trabajadores de la compañía crean un
sindicato para defender sus derechos laborales, y son asesinados unos 3 mil de
ellos, y posteriormente enviados los cadáveres en ferrocarril al mar. Luego, de
un solo plumazo se borra ese episodio mediante la manipulación.
El
capitalismo salvaje es claramente evidenciado en un Macondo que había sufrido
una metamorfosis violenta, pasando de ser un poblado tranquilo con pocos
habitantes, a crecer rápidamente siendo en términos prácticos colonizado con el
consentimiento de un Gobierno complaciente con los gringos. Una realidad que
García Márquez como profundo crítico de la situación que América Latina en
general que fue en su vida, no vaciló en plasmar en su obra maestra.
Idiosincrasia
Otra
realidad latinoamericana que se pone de manifiesto en CAS es la ignorancia, que ha servido de instrumento para aquellos
que gobiernan manejen a su antojo la sociedad. Entre conservadores y liberales,
Colombia fue conducida por caudillos que rigieron el destino del país hasta no
hace muchos años, cuando Álvaro Uribe rompió esa polarización. El coronel
Aureliano Buendía, hijo del fundador de Macondo, fue liberal pero tuvo grandes
contradicciones a la hora de conducirse políticamente, y lo que se puede
concluir es que en la práctica él no sabía a qué bando realmente pertenecía.
La
ignorancia ha servido como elemento fundamental para que los gobernantes hagan
que los propios pueblos se enfrenten. Aureliano Buendía participó en 32 guerras
y en realidad nunca supo el porqué, no hubo al final de sus motivaciones un
razonamiento lógico para que se convirtiera en un coronel despiadado que
incluso pensó en fusilar a su mano derecha Gerineldo Márquez. Finalmente,
terminaría encerrado en un cuarto fundiendo monedas de oro para hacer
caballitos que ni siquiera vendió.
El
machismo es otro de los aspectos que se resalta en CAS. Los varones Buendía fueron mujeriegos empedernidos, para
muestra los 17 hijos que tuvo con mujeres diferentes el coronel Aureliano
Buendía, y las amantes que por lo general solían tener (aparte de sus esposas),
las más prominentes Pilar Ternera y Petra Cotes. Las esposas conocían esa
realidad, pero en ningún momento se inmutaron, por el contrario se dedicaban a
ser amas de casa dedicadas a sus hijos y a servirles a sus maridos.
Aunque
en el presente ese particular ha cambiado considerablemente en comparación al
momento de la primera publicación de CAS
(1967), el machismo en nuestro subcontinente continúa siendo palpable, así
existan presidentas como Cristina en Argentina, Dilma en Brasil, y Bachelet en
Chile, queda un largo trecho para que sea erradicado por completo.
La soledad
Es
el elemento humano predominante en la novela. Un pueblo que termina por
hundirse en su misma soledad, y no por precisamente por la lluvia de poco más
de cuatro años que azotó a Macondo. Todo se resume en las predicciones hechas es
la pieza clave del rompecabezas, que es Melquiades. Sus pergaminos estaban
escritos para que fueran descifrados por el último penúltimo Buendía (Aureliano
Babilonia) quien justamente fuera el más ilustrado de las siete
generaciones.
Gabo
combina tantos elementos, que los pergaminos dejan de tener importancia en
cierto momento de la lectura, y se pueden considerar como banales. Sin embargo,
es en los mensajes de Melquiades en donde se encuentra el Génesis pero a su vez
el apocalipsis de una familia y de un pueblo. La falta de valores, el ocio, la
vanidad, el conformismo son los causantes de la hecatombe de Macondo, que
haciendo el símil con nuestra situación es lo que padecemos en América
Latina.
Legado
Finalmente
concluyo expresando que haber leído CAS
me ha enriquecido desde muchos puntos de vista, pero sobre todo como lector.
Leer no es sólo comerse letra a letra un libro, es ir más allá de lo que puedes
imaginar al momento de hacerlo. Es hallar en frases sencillas mensajes
complejos. Es apreciar y disfrutar la literatura para así nutrirse y aportar
justamente éste tipo de escritos que pueden servir de mucha ayuda para otros.
García Márquez más que un escritor, siempre será un verdadero revolucionario de
las ideas, y digo que será porque aunque haya fallecido, sus palabras y
pensamientos continúan plasmados y más vivos que nunca en CAS y sus otras obras.