miércoles, 15 de octubre de 2014

En terapia intensiva



Hace pocos días cuando estaba de compras en una farmacia, y escuché varias veces la misma pregunta ¿Hay acetaminofén? La repuesta fue siempre la misma, “no tenemos”. Seguidamente, una de esas personas dijo la siguiente frase: “Es que ahora uno no se puede ni quitar un dolor de cabeza”.
Pasan los días, semanas, meses y los venezolanos seguimos de mal en peor. La crisis por la cual está atravesando el sector salud se intensifica cada vez más. Observamos con preocupación cómo millones de compatriotas tienen que deambular de farmacia en farmacia, para poder conseguir desde las medicinas más simples hasta las más complejas.
Los malestares, virus, cuadros epidemiológicos, etc, atacan a los seres humanos sin distinguir posición política, religiosa o social. Por ende, los venezolanos tenemos el pleno derecho de exigirle al Estado, que atienda con inmediatez y seriedad ésta situación, porque sin salud no hay vida.
La escasez de medicamentos se ubica en 50%, con mayor acentuación para tratamientos de hipertensión, diabetes, antirretrovirales, anticancerígenos y antibióticos. Cabe resaltar, que poco más de tres millones y medio de venezolanos sufren de hipertensión y enfermedades del corazón, siendo la principal causa de muerte diagnosticada en el país, mientras que el cáncer ocupa el segundo peldaño, según números manejados por la Red de Sociedades Científicas Médicas Venezolanas (RSCMV).
Los casos de chikungunya y dengue continúan incrementándose, lo que nos obliga a ser extremadamente precavidos tomando las medidas necesarias para evitar la propagación de plagas. Voy a citar un ejemplo, y es que en el sector Los Cerezos de Puerto La Cruz, hay muchísimos huecos en las vías repletos de agua de cloacas y lluvia, que ha generado una proliferación bestial de zancudos. Pese a las denuncias hechas por los vecinos, el gobierno municipal de Sotillo aún no ha dado respuesta. Lo mismo está ocurriendo a lo largo y ancho del territorio nacional.  
Por otra parte, es repudiable el despido de Rayma Suprani del diario El Universal, por haber publicado una caricatura relacionada con el tema salud. Lamentablemente, hay que admitir que estamos en terapia intensiva porque en lugar de obtener soluciones, el Gobierno siempre encuentra un chivo expiatorio para justificar su incapacidad.
Al doctor Ángel Sarmiento, actual director del Colegio de Médicos del estado Aragua, le fue dictada medida privativa de libertad solicitada por el gobernador de esa entidad, porque presuntamente “estaba encabezando una campaña de terrorismo”, cuando por el contrario lo que hizo Sarmiento fue decretar estado de emergencia epidemiológica, producto de las ocho muertes causadas por el virus chikungunya en el Hospital Central de Maracay la semana pasada.
No es posible que en pleno siglo XXI, estemos viviendo semejante situación comparable sólo con los países más pobres de África. Espero que el Presidente pueda entender que la única manera de corregir sus errores es justamente aceptando críticas. Es imposible sacar adelante al país con esa actitud de mercenario, que ante la mínima queja salen cabezas rodando. Las claves son diálogo y entendimiento para encontrar soluciones.


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