lunes, 29 de septiembre de 2014

Conclusiones de Cien Años de Soledad



Gabriel García Márquez no ganó el premio Nobel de Literatura por obra y gracia del Espíritu Santo. “Cien Años de Soledad”, es LA NOVELA en todo el sentido estricto de la palabra, pues los elementos literarios que contiene son de los más ricos dentro de la lengua española.
Marcó un antes y un después en la literatura hispánica. Pudiera decir a nivel personal que “Cien Años de Soledad”, representa dentro del contexto estrictamente literario, algo así como el descubrimiento del “Nuevo Mundo”. Cabe destacar que ese símil, no lo hago desde el punto pragmático. Entiéndase bien que no es desde ese punto de vista, más bien sería desde la óptica de valorar a las civilizaciones pre-colombinas por lo maravillosa que fueron en el arte, ciencia, astronomía, ingeniería, gastronomía, entre muchos otros aspectos.
 Para citar un ejemplo, cuando Hernán Cortez arribó a México Tenochtitlán, se percató de que no existía una ciudad en Europa o Asia con características tan avanzadas. Acá pasa justamente lo mismo, pues “Cien Años de Soledad”, representa la novedad literaria en sí misma y marcó un estilo, no sólo para la literatura latinoamericana, sino para la hispánica en general. Representa ese “Nuevo Mundo”, liberado de toda la carga que representaron los estilos hispánicos precedentes.
El realismo mágico que Gabo refleja en CAS, es autentico innovador, y además contiene mensajes ocultos que un buen lector podrá descifrar. Eso dependerá en gran medida del nivel de compenetración que desarrolle el lector, por lo tanto, recomiendo que aquellas personas que tengan la disposición de iniciar la obra, no lo hagan a la ligera ni por salir del paso, pues el efecto que puede generar el hábito de leer por leer, sería aburrimiento y desazón.
Para poder compenetrarse con CAS, hay que ser un habitante más de Macondo, y además recrear todas y cada una de las características tanto físicas como humanas que Gabo plasma omniscientemente. Es imaginarse a Macondo cuando era solo monte y culebra, es vivir en Macondo cuando empiezan a construirse las primeras casas, es vivir en Macondo cuando se instala su primer gobierno, es vivir en Macondo cuando arribó la compañía bananera, y así sucesivamente.
CAS es una obra tan rica, que sería imposible poder explicar mediante un ensayo todas las complejidades que nos ofrece. Nutre desde el punto de vista del enriquecimiento del lenguaje, por la cantidad de palabras que se manejan dentro de la misma. Tuve la oportunidad de leerla con un glosario de términos que incluía la edición publicada por la Real Academia Española en 2007, y eso me sirvió de ayuda para entender palabras que lógicamente por la diferencias lingüísticas naturales que existen en las diversas regiones que tienen como lengua madre el muy complejo idioma español, así como también palabras que no son comunes en el parlar diario.
Contenido ideológico
Gabriel García Márquez fue un hombre de izquierda toda su vida, y lo refleja diáfanamente en CAS. Escrita en la década de los 60, cuando el comunismo estaba en plena efervescencia, y el discurso antiimperialista era pronunciado por  líderes como el Che Guevara, Salvador Allende y Fidel Castro en América Latina. Gabo no iba a dejar pasar la oportunidad en su obra más importante de manifestar su posición política.
Ubicado en plena selva, Macondo tenía un altísimo potencial por sus características naturales para el cultivo de bananos, y aunque ninguno de sus habitantes le daba mayor importancia, sucedió que un “gringo” llamado Jack Brown que estaba de visita en casa de los Buendía probó una banana y quedó cautivado. Luego hizo todos los estudios de campo, y decidió invertir dinero y tiempo para el cultivo masivo de la fruta tropical. Es así como llegan los “gringos” al pueblo e instalan su empresa, con avanzadas maquinarias y contratan a sus habitantes para pagarles migajas y explotarlos, mientras ellos se enriquecen.
Gabo dejo ver claramente mediante la compañía bananera en Macondo, los abusos cometidos por los gringos (imperialistas) amparados por el propio Gobierno, hasta el punto de que justamente los trabajadores de la compañía crean un sindicato para defender sus derechos laborales, y son asesinados unos 3 mil de ellos, y posteriormente enviados los cadáveres en ferrocarril al mar. Luego, de un solo plumazo se borra ese episodio mediante la manipulación.
El capitalismo salvaje es claramente evidenciado en un Macondo que había sufrido una metamorfosis violenta, pasando de ser un poblado tranquilo con pocos habitantes, a crecer rápidamente siendo en términos prácticos colonizado con el consentimiento de un Gobierno complaciente con los gringos. Una realidad que García Márquez como profundo crítico de la situación que América Latina en general que fue en su vida, no vaciló en plasmar en su obra maestra.
Idiosincrasia 
Otra realidad latinoamericana que se pone de manifiesto en CAS es la ignorancia, que ha servido de instrumento para aquellos que gobiernan manejen a su antojo la sociedad. Entre conservadores y liberales, Colombia fue conducida por caudillos que rigieron el destino del país hasta no hace muchos años, cuando Álvaro Uribe rompió esa polarización. El coronel Aureliano Buendía, hijo del fundador de Macondo, fue liberal pero tuvo grandes contradicciones a la hora de conducirse políticamente, y lo que se puede concluir es que en la práctica él no sabía a qué bando realmente pertenecía.
La ignorancia ha servido como elemento fundamental para que los gobernantes hagan que los propios pueblos se enfrenten. Aureliano Buendía participó en 32 guerras y en realidad nunca supo el porqué, no hubo al final de sus motivaciones un razonamiento lógico para que se convirtiera en un coronel despiadado que incluso pensó en fusilar a su mano derecha Gerineldo Márquez. Finalmente, terminaría encerrado en un cuarto fundiendo monedas de oro para hacer caballitos que ni siquiera vendió.
El machismo es otro de los aspectos que se resalta en CAS. Los varones Buendía fueron mujeriegos empedernidos, para muestra los 17 hijos que tuvo con mujeres diferentes el coronel Aureliano Buendía, y las amantes que por lo general solían tener (aparte de sus esposas), las más prominentes Pilar Ternera y Petra Cotes. Las esposas conocían esa realidad, pero en ningún momento se inmutaron, por el contrario se dedicaban a ser amas de casa dedicadas a sus hijos y a servirles a sus maridos. 
Aunque en el presente ese particular ha cambiado considerablemente en comparación al momento de la primera publicación de CAS (1967), el machismo en nuestro subcontinente continúa siendo palpable, así existan presidentas como Cristina en Argentina, Dilma en Brasil, y Bachelet en Chile, queda un largo trecho para que sea erradicado por completo.
La soledad
Es el elemento humano predominante en la novela. Un pueblo que termina por hundirse en su misma soledad, y no por precisamente por la lluvia de poco más de cuatro años que azotó a Macondo. Todo se resume en las predicciones hechas es la pieza clave del rompecabezas, que es Melquiades. Sus pergaminos estaban escritos para que fueran descifrados por el último penúltimo Buendía (Aureliano Babilonia) quien justamente fuera el más ilustrado de las siete generaciones.       
Gabo combina tantos elementos, que los pergaminos dejan de tener importancia en cierto momento de la lectura, y se pueden considerar como banales. Sin embargo, es en los mensajes de Melquiades en donde se encuentra el Génesis pero a su vez el apocalipsis de una familia y de un pueblo. La falta de valores, el ocio, la vanidad, el conformismo son los causantes de la hecatombe de Macondo, que haciendo el símil con nuestra situación es lo que padecemos en América Latina.   
Legado
Finalmente concluyo expresando que haber leído CAS me ha enriquecido desde muchos puntos de vista, pero sobre todo como lector. Leer no es sólo comerse letra a letra un libro, es ir más allá de lo que puedes imaginar al momento de hacerlo. Es hallar en frases sencillas mensajes complejos. Es apreciar y disfrutar la literatura para así nutrirse y aportar justamente éste tipo de escritos que pueden servir de mucha ayuda para otros. García Márquez más que un escritor, siempre será un verdadero revolucionario de las ideas, y digo que será porque aunque haya fallecido, sus palabras y pensamientos continúan plasmados y más vivos que nunca en CAS y sus otras obras. 

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